Comunicado Mesa Social Valparaíso

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La Mesa Social Valparaíso, es un espacio de 8 años de desarrollo, articulación y coordinación de organizaciones de estudiantes, pobladores, trabajadoras y trabajadores del sector público y privado, feministas, ambientalistas y activistas sociales y de derechos humanos; en la perspectiva de unificar luchas y recomponer tejido social para avanzar al buen vivir de nuestras comunidades y pueblos. Hoy, nuevamente en un proceso democrático de debate y análisis, que recoge acuerdos y resoluciones de las diversas organizaciones que la componen, ha tomado definiciones, objetivos y ruta de acción para los tiempos que se avecinan y que en síntesis se expresan en lo siguiente:

Señalamos categóricamente que no abandonamos ni abandonaremos la demanda popular, escrita en todas las paredes de Chile, por una asamblea constituyente, demanda que no es más que la expresión explicita de la desconfianza de este pueblo frente a la elite política e institucional y la necesidad consciente de transformar Chile con el pulso y la letra protagónica de los pueblos que habitan este territorio.

Manifestamos y reafirmamos nuestra desconfianza en quienes han forjado y profundizado, entre acuerdos y leyes espurias el modelo económico, político y cultural más violento y perverso de la historia, que se sustenta en la desigualdad, que azota, explota, contamina y precariza nuestras vidas, y que al mismo tiempo dota de ostentosos privilegios a la clase dominante; esta elite es la misma que por décadas ha defendido una constitución fraudulenta y carente de garantías de derechos. No podemos confiar en quienes prefieren aprobar leyes represivas y que no se atreven a tocar el bolsillo de las grandes fortunas.

Advertimos que tenemos memoria y a propósito de la lógica de los acuerdos, no olvidamos sus acuerdos y cocinas del 89, del 2006, 2011, lo que hicieron con nuestra agua, lo que acordaron para Aysen y Freirina, lo que le hicieron a las movilizaciones y demandas de los pescadores, agricultores, pueblos originarios estudiantes y profesores. Lo repiten el 2019, intentando poner un freno al avance espontaneo y desobediente de un pueblo que maduró y se organizó para asumir todas esas luchas en una movilización sostenida y permanente por recuperar todo lo arrebatado.

Somos enfáticos en señalar que la asamblea constituyente no es el objetivo final. Es la formula más democrática y justa de refundar Chile, cuando la institucionalidad política no cuenta con la confianza de su pueblo. El objetivo final es recuperar todos los derechos, las tierras y la justicia que nos robaron.

Hemos acordado, asumir el plebiscito de octubre como un hito político importante; lo asumimos nuestro, del pueblo chileno; aun cuando, tal como ocurrió el 89, no reconozcan que surgió fruto de la presión popular, resultado de la acción y movilización desobediente y decidida de un pueblo agotado de los engaños y abusos. Nos pertenece, y esta vez se lo disputaremos y lo asumiremos como una acción mas en el proceso ascendente de recuperación de la soberanía y dignidad popular.

En este hito, las organizaciones de la Mesa Social, hemos decidido disputar en las calles y las urnas, no nos volveremos a autoexcluir para que sigan siendo los mismo los que dominen y decidan por nosotros y nosotras, somos un pueblo que madura al calor de la lucha y el debate.

Tenemos acuerdo unánime y absoluto respecto de participar en el acto electoral del plebiscito, marcando la opción Apruebo y convocando a todos, todas y todes a acudir y marcar con convicción y seguridad esta opción, que en lo sustantivo indica el rechazo a la constitución que avala las condiciones antidemocráticas y segregadoras de un modelo precarizador, es la opción del repudio al fraude y la imposición.

En la segunda papeleta, la mayoría de las organizaciones que componen la Mesa social hemos decidido marcar la opción Convención Constitucional haciéndonos cargo y asumiendo las causas del disenso de algunas organizaciones respecto de esta opción y poniendo en el centro la necesaria participación de todas las voces en cualquier proceso de construcción conjunta y, manifestando centralmente las coincidencias y estrategias comunes. Es más importante el fondo que nos une y nos moviliza: articular todas las formas y todas las diversidades, de las que nos sentimos orgulloso/as, para avanzar en la búsqueda de la felicidad, la vida y los derechos de nuestro pueblo.

Coincidimos en que en esta papeleta subyace el dulce tramposo del famoso acuerdo por la Paz; las opciones expuestas en ella de Convención Mixta y convención constitucional, bajo las restricciones de la ley 21200 son mecanismos muy distintos a la voluntad popular de ASAMBLEA CONSTITUYENTE; no obstante, la mayoría ha decidido no dar margen al triunfo de los sectores reaccionarios que persisten en mantener su estándar de privilegios.

No nos engañamos y reconocemos que tal como está diseñada la Convención Constitucional es absolutamente insuficiente, deja fuera a estudiantes secundarios, pueblos originarios, dirigentes vecinales y dirigentes sindicales; propicia la participación de los partidos políticos por sobre la organización social, en el subyace la siniestra trampa de “hacer creer que todo cambiará para que nadie cambie”; solo que en esta ocasión, no nos engañan, asumimos esta opción porque confiamos en la fuerza de nuestro pueblo para revertir el proceso final y disputarles todos los espacios.

Convocamos y acudiremos seguras y seguros a las urnas a marcar APRUEBO y CONVENCIÓN CONSTITUCIONAL, sin engaños y falsas confianzas. Con la convicción de que el proceso Constitucional tal como ha sido acordado por la elite, será incapaz de interpretar las aspiraciones y sueños de las y los chilenos. Es más, esto nos obliga a redoblar esfuerzos para continuar saltando todos los torniquetes que intentan imponernos. Nuestra confianza está en la capacidad del pueblo de organizarse, movilizarse y empujar los cercos.

Exigiremos una Convención Constitucional sin veto de minoría, sin amarres, sin restricción para la participación de dirigentes sindicales y vecinales, con escaños reservados y paritarios para los pueblos originarios.

Avanzaremos en la articulación de hecho del verdadero proceso constituyente, movilizados, recuperando barrios, plazas, calles y universidades. Esa es la tarea que se asume como principal acuerdo de esta Mesa Social.

No permitiremos, los términos que una minoría deslegitimada pretende imponer. iremos a disputar y transformar la Convención Constitucional en una Asamblea Constituyente plurinacional, libre y soberana. Vamos a defender el proceso constituyente inaugurado en las calles, las protestas, las asambleas y las barricadas, proceso que no comienza ni termina con este plebiscito.

Emplazamos a los partidos políticos que se asumen progresistas a abandonar sus lógicas hegemónicas y respetar la voluntad popular, cediendo los espacios para la Convención Constitucional, con una sola lista integrada por actores sociales definidos en los territorios.

Nuestra decisión se inscribe en un objetivo estratégico mayor que el voto del plebiscito. Surge de la convicción de avanzar con todas las formas disponibles y que seamos capaces de crear para derribar los amarres generados hace 4 décadas, pondremos fin a la constitución fraudulenta, al siniestro plan laboral, al código de aguas, a la perversa competencia y lucro en educación, a la maldad instalada en la concepción de un sistema de salud privatizado, pondremos fin al negocio de las AFP y recuperaremos la seguridad social con carácter solidario, nacionalizaremos el cobre y todos nuestros bienes comunes, recuperaremos la capacidad para decidir respecto de nuestros cuerpos y nuestros territorios, lograremos restituir las tierras usurpadas y reconoceremos la plurinacionalidad de nuestro país, lograremos un sistema tributario que asegure equidad y justicia social, iremos tras nuestras demandas y nuestros sueños y terminaremos con el legado siniestro de impunidad y abuso de la dictadura.

Nos llamamos a sostener la rebeldía y el deseo profundo de que otro Chile es posible, camino que ya iniciamos tomados de las manos el 18 de octubre y que con la excusa de la pandemia han intentado separar. No nos soltemos, sigamos en este horizonte transformador. Nos llamamos a organizarnos, a no soltar la movilización, ni las calles, ni la radicalidad de nuestra demanda, ni la denuncia frente a la impunidad. Nos llamamos a no perder la confianza en nuestra propia fuerza. Nos llamamos a cuidarnos entre nosotras y a saltar todos los cercos, todos los torniquetes, con la barricada y la asamblea popular. Sin miedo y sin permiso.